La Fundación Lara y la Fundación Banco Sabadell rinden homenaje a Carlos Pujol con la reedición de su novela ‘La sombra del tiempo’

La Fundación Lara y la Fundación Banco Sabadell rinden homenaje a Carlos Pujol  con la reedición de su novela ‘La sombra del tiempo’

La Fundación José Manuel Lara y la Fundación Banco Sabadell han rendido homenaje a Carlos Pujol, el gran escritor, editor y humanista del que se cumplen ahora cinco años de su muerte y a quien la Universitat Internacional de Catalunya le dedicará próximamente unas jornadas. Y para recordarle, nada mejor que la reedición de su primera novela, ‘La sombra del tiempo’, que fue presentada en la sede de la citada Universidad en el transcurso de un acto que contó con la presencia de familiares del escritor, así como representantes de la Fundación Banco Sabadell, Fundación Lara y Grupo Planeta. El volumen cuenta con un prólogo del también escritor y editor Pere Gimferrer –con quien Pujol mantuvo una estrecha amistad-, un epílogo del propio autor y otro de la profesora Teresa Vallès, especialista en la obra de Pujol, que destacó del novelista su “sentido del humor, esa mirada irónica ante la vida y la condición humana que trasluce la obra”.

Estamos ante la primera novela de Carlos Pujol, localizada en la Roma de finales del XVIII, donde conviven la belleza y la decrepitud, un pasado de muchos siglos de gloria y el incierto futuro derivado de la Revolución. Con ella el autor se inició tardíamente en la narrativa, pero dejaría en este campo, como en otros terrenos, un buen número de obras memorables; con esta fascinante obra se reveló como un fabulador ameno y exquisito, capaz de retratar en una intriga conmovedora el contradictorio espíritu de toda una época. Haciendo espléndido uso de “guiños culturales”, como destaca la profesora y especialista en su obra Teresa Vallès en el texto que se incluye en esta edición, encontramos a lo largo de la novela una “erudición disimulada, referencias culturales que el lector atento saborea y que forjan una intensa intertextualidad”.

Estamos en el invierno de 1799, entre la Navidad y la Pascua, con un personaje destacado, una joven viuda francesa –aristócrata emigrada del Terror, que recuerda treinta años después los sucesos que cuenta– que vive en la ciudad eterna una prodigiosa historia en la que se mezclan nostalgias, ensueños, amores, una patética visión del poder, la gran sacudida revolucionaria, los magníficos simulacros del arte y una humilde y turbadora presencia de santidad. La Roma de ‘La sombra del tiempo’ también es por sí misma un personaje inolvidable que contagia e impregna de dulce melancolía los recuerdos de la narradora, donde se mezclan armónicamente el arte y la vida.

Se da también en ‘La sombra del tiempo’ una estudiada combinación de ficción y realidad en los personajes de la novela, con clara victoria de la primera sobre la segunda. Y de fondo, el Siglo de las Luces ya próximo a su final, “ensombrecido y contradictorio, con claroscuros fascinantes; una Roma crepuscular en invierno, bella y decrépita, la ciudad eterna y frágil; un mendigo extranjero, especie de vagabundo piojoso e iluminado que ha ido a recalar allí después de andar todos los caminos de Europa; un hombre fuerte, o que tiene que serlo, y que encarna las paradojas del poder, su soledad y su combate por lo imposible; una figura de nostalgia, melancolía y refinado cinismo. Y una voz de mujer que cuenta la historia que vivió”, según explicó el propio autor al recordar los pormenores de su primera novela. Pero para saborear la novela y comprender la hondura del modo de hacer literatura de Carlos Pujol, Teresa Vallès, decana además de la Facultad de Humanidades de la Universitat Internacional de Catalunya, destaca “el sentido del humor, esa mirada irónica ante la vida y la condición humana que trasluce la obra. Pujol es tajante en su defensa de una concepción lúdica de la novela: aburrir es, literariamente, un pecado sin remisión”.

En el prólogo de esta nueva edición, el académico de la Lengua Pere Gimferrer -que también intervino en el acto- recuerda su relación personal con Carlos Pujol (“aunque nos llevábamos nueve años, nuestro intercambio –personal, profesional e intelectual– rozó la perfección”), al mismo tiempo que habla de su exquisita y completa formación: “Encarnó en su vida la pasión por toda la literatura, fue un alma sensible y compleja como pocas, de frágil delicadeza pero de rigor ejemplar”. “Hoy todos –escribe- deberían recibir esta entrega de generosa pasión intelectual y sensitiva, como lección suprema, como legado en plenitud”.

Carlos Pujol (Barcelona, 1936-2012) ejerció como profesor de literatura y trabajó muchos años como editor, pero fue además poeta, novelista, traductor, ensayista y crítico, uno de los más sabios y completos hombres de letras de su tiempo. Su trayectoria narrativa abarca títulos como ‘Un viaje a España’ (1983), ‘El lugar del aire’ (1984), ‘Es otoño en Crimea’ (1985), ‘La noche más lejana’ (1986), ‘Jardín inglés’ (1987), ‘Los secretos de San Gervasio’ (1994), ‘Cada vez que decimos adiós’ (1999), ‘Los días frágiles’ (2003), ‘Dos historias romanas’ (2008), ‘Antes del invierno’ (2008), ‘El teatro de la guerra’ (2009) y ‘Los fugitivos’ (2011). Pero releer ahora ‘La sombra del tiempo’, según comenta la profesora Vallés, puede servirnos para “disfrutar de la buena literatura de un autor que acertó desde su primera novela y descubrir quizá un filón de obras a deleitar en las trece novelas y los dieciséis libros de poesía que publicó posteriormente”.

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