La Fundación Lara recuperó la ‘Córdoba de los Omeyas’ de Muñoz Molina

El escritor -Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013- revisó el texto original para esta nueva edición, enriquecida además con un centenar de ilustraciones a todo color

La Fundación José Manuel Lara recuperó para la colección ‘Ciudades andaluzas en la Historia’ una excepcional obra, como es esta particular visión que Antonio Muñoz Molina ofrece de la ciudad de Córdoba durante la época del Califato, sin duda uno de los periodos históricos más brillantes –especialmente, desde el punto de vista cultural- de nuestro pasado. Muñoz Molina recibió hace veinte años el encargo de “escribir sobre una ciudad que conocía poco y sobre un tiempo de mil años atrás”, lo que para él fue un desafío que tuvo efectos muy saludables para su imaginación, como él mismo ha reconocido. Para esta nueva edición, el autor revisó el texto, que se vió enriquecido por un centenar de ilustraciones a todo color.

Después de una bella y sugestiva introducción a la ciudad, Antonio Muñoz Molina narra la historia de la Córdoba musulmana, desde el año 711, en el que los invasores del norte de África conquistan el lugar, hasta las guerras civiles que desintegran el califato, haciendo posible que en 1236 Fernando III el Santo se apoderara de lo que fue capital de los califas.

Entre las estampas que componen el libro destacan los capítulos dedicados al primer emir cordobés, Abd al-Rahman I, a la vida cotidiana de «la ciudad laberinto», con interesantes detalles significativos sobre las costumbres, las casas y la mentalidad de la época, a la Córdoba de Abd al-Rahman II, Ziryab y el mártir cristiano san Eulogio, Abd al-Rahman III y la mezquita, o el extraordinario personaje que es al-Mansur. Con su prosa, Antonio Muñoz Molina consigue que todo este magnífico pasado cordobés reviva con una brillantez insólita que hace de esta evocación una verdadera obra maestra.

En el prólogo a esta nueva edición, Muñoz Molina recuerda cómo hace casi veinte años, el editor Rafael Borrás le pidió que escribiera un libro para la colección ‘Ciudades en la Historia’, que él dirigía en la editorial Planeta. “Era una colección bien ideada, sin duda por el mismo Rafael, de libros que habrían de ser muy bien editados e ilustrados, y en los que un autor de algún modo vinculado con una ciudad en su período de mayor relevancia habría de hacer una evocación personal de la ciudad y de la época”. Pero algo no cuadraba, en principio, en aquel encargo: “En ese tiempo yo vivía en Granada: lo más normal habría sido que Rafael, al invitarme a participar en esta colección, me propusiera un libro sobre Granada. Pero en lugar de eso me pidió que escribiera sobre Córdoba en el período omeya, y a mí al principio la idea me chocó, incluso me resistí a aceptarla. Pero Borrás, hombre de voz tenue y modales suaves, era también muy terminante, y se empeñó en Córdoba y en los omeyas, por razones que no llegó a explicarme”.

El libro se publicó a principios de 1990, pero Muñoz Molina indicaba en aquel momento que “lo releo ahora, para revisar esta nueva edición, y veo en él quizás un exceso de literatura y de romanticismo, pero ya no hay remedio, porque los libros se pueden corregir tan difícilmente como el pasado al que pertenecen. En cualquier caso, para bien y para mal, dejan de ser nuestros cuando los publicamos. Que éste no haya dejado de tener una cantidad modesta y sostenida de lectores a lo largo de 17 años no es del todo una disculpa de sus defectos, pero sí una recompensa del entusiasmo que puse al escribirlo”.

‘CÓRDOBA DE LOS OMEYAS’, de Antonio Muñoz Molina  ISBN: 978-84-96824-040-1  PVP: 19,90 euros Páginas: 268

Premio Príncipe de Asturias de las Letras

El escritor andaluz, galardonado el pasado 5 de junio con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013, manifestó, después de hacerse público el fallo, que son “muchos los escritores que se lo merecían antes que él”. “Ante reconocimientos como este sólo cabe expresar gratitud y sorpresa. Me alegro, sobre todo, por la ilusión que sin duda provocará en mis amigos, mi familia y mis lectores, a los que debo el estímulo de seguir escribiendo a diario”, dijo.

El escritor señaló que le gustaría disfrutar este galardón “como una celebración de la literatura”, un oficio que, según dijo, ha dado “sentido” a su vida y que le vincula con “miles de lectores” a los que no conoce, pero con los que mantiene un “diálogo íntimo y civilizado”.

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