Poemas con luz propia y poetas con ritmo

Rafael Guillén y Joan Margarit inauguraron en Sevilla el III Encuentro ‘Poesía en Vandalia’

El III Encuentro nacional ‘Poesía en Vandalia’, organizado por Fundación José Manuel Lara, volvió a reunir en la capital andaluza a una decena de poetas que debatieron sobre la creación, intercambiaron opiniones y leyeron algunos de sus versos. El ciclo fue inaugurado por dos premios nacionales, como son el catalán Joan Margarit y el granadino Rafael Guillén, dos poetas con “muchos puntos en común desde un punto de vista poético”, según el escritor y director de la Colección Vandalia, Jacobo Cortines.

Ambos autores recorrieron los grandes temas de su producción, como la soledad, la esperanza y el tiempo, ahondando en la relación entre la música y la poesía. El ciclo, celebrado un año más en el Espacio Santa Clara, fue inaugurado por la directora general de la Fundación José Manuel Lara, Ana Gavín, que destacó “la diversidad de edades y estilos” de los participantes, que repartieron su intervención a lo largo de tres jornadas.

Rafael Guillén, Premio Nacional de Literatura en 1994 y uno de los poetas más destacados de la generación de los 50, afirmó que  “no concibe la poesía sin el ritmo y la cadencia” y que la música para la poesía “es como si el poema tuviera su luz interior”. Por su parte, Joan Margarit, también Premio Nacional de Poesía por su poemario ‘Casa de Misericordia’, señaló que para él la poesía “no es un género literario” y destacó que “a veces se parece más a la música, otras a la ciencia y a veces también a la literatura, principalmente cuando pensamos en su relación con el pasado”. De todas formas, insistió en que el poema “siempre es una especie de partitura que escribe el poeta y que cada lector tocará con su propio instrumento”. 

La jornada inaugural finalizó con un breve concierto de cámara a cargo de profesores de la Orquesta Barroca de Sevilla, mientras que la segunda jornada, moderada por Ignacio F. Garmendia, contó con la participación de Eloy Sánchez Rosillo, Felipe Benítez Reyes, Álvaro García y Almudena Guzmán. El último día del encuentro se celebró una mesa redonda, moderada de nuevo por Garmendia, con la participación de Fernando Delgado, Eduardo García, José Mateos y Pilar Adón. Numeroso público se dio cita durante las tres sesiones en el convento sevillano, que fue escenario de este encuentro de poetas gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la capital andaluza.

Para Margarit, “la música es aquello que te lleva al límite. Cuando parece que te va a decir la verdad, te deja sola”. El catalán recordó así una visita a su hogar del violonchelista Lluis Claret que inspiró Suite, uno de los poemas más célebres de su libro Casa de misericordia, que ocupó buena parte de su recital. Entre verso y verso, defendió que “la poesía se parece sobre todo a la música y a la ciencia porque son las actividades que utilizan con más fuerza eso que llamamos inspiración” y que el poema “es una especie de partitura que escribe el poeta para que el lector lo interprete con sus frustraciones y esperanzas, con su propio instrumento, al que los antiguos llamaban alma”.  

 

 

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