Luis Antonio de Villena reconstruye su memoria personal de la familia Panero en ‘Lúcidos bordes de abismo’

Luis Antonio de Villena reconstruye su memoria personal de la familia Panero en ‘Lúcidos bordes de abismo’

Luis Antonio de Villena y la familia Panero inauguran una nueva línea editorial de la Fundación José Manuel Lara que combina el ensayo literario y la memoria personal, vinculada ésta a momentos de especial relevancia o significación colectiva. ‘Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero’ es el título del libro que sirve para poner en marcha este proyecto, publicación en la que Villena recuerda su relación muy cercana con casi todos los miembros de esta familia, “pero es también un ensayo sobre su vida y su obra, así como un análisis de la destrucción en la que todos acabaron”, según explica el propio autor.

Relatos autobiográficos, elaborados a partir de vivencias propias que recrean el aire de una época a través de episodios concretos, formarán parte de este nuevo proyecto editorial dirigido a lectores que deseen comprender el modo en que las historias particulares, familiares o generacionales reflejan o han influenciado en los sucesos de la Historia con mayúsculas.

Luis Alberto de Villena – poeta, narrador, ensayista, crítico literario y traductor- trató estrechamente a la familia Panero y vivió con algunos de sus miembros los años en los que se iniciaban a la vida y a la literatura. Tenía, pues material y recuerdos suficientes para poner en pie ‘Lúcidos bordes de abismo’, que surgió cuando murió Leopoldo María Panero y fue el propio Villena el que escribió su obituario para el periódico ‘El Mundo’: “Me di cuenta –indica Villena- de que todos ellos habían muerto ya, y que lo habían hecho sin descendencia. Estuvieron muy cerca de mí a menudo… Esa nostalgia y cercanía, al mismo tiempo, me dieron la primera idea del libro. Al haber muerto todos también era yo libre para decir verdades que ya no parecerían indiscretas”.

El interés por la saga de los Panero sigue vivo en la memoria no sólo literaria de varias generaciones, y este libro viene a construir una semblanza colectiva a partir de los recuerdos del autor, que sigue el rastro de la familia a través de un relato sincero y apasionado que rescata tanto los momentos de lucidez como las bajadas al infierno. Los recuerdos del autor no han eludido los episodios más íntimos compartidos con ellos. “En el libro se cuentan muchas cosas de las que fui testigo y que nunca se han contado por escrito. Pero por encima de anécdotas que se vuelven categoría, creo que lo más novedoso del libro no es el horror hacia la familia franquista o hacia el padre, sino su búsqueda de la total destrucción. Su horror a la vida”, reconoce Villena.

“Al primer Panero que conocí –recuerda- fue a Leopoldo María, por asuntos literarios, y luego a Michi, que es con el que menos trato tuve. Fue en los primeros años de la década de los setenta. Juntos era más que difícil verlos. Y juntos, pero separados, sólo los vi una vez, en el estreno de ‘El desencanto’ en 1976”. Con ellos estableció el autor de este libro una relación personal que fue literario-amistosa, “o a la inversa, según los tiempos. Creo que esos años de amistad –matiza- ellos, mientras tanto, se dedicaron a labrar una auténtica teoría de la destrucción, frase que también pudo ser el título de mi libro”.

Aquella película de Jaime Chávarri, ‘El desencanto’, marcó casi un antes y un después en la historia de esta familia y, según cuenta Luis Antonio de Villena, aquel evento “los catapultó a la fama y a maneras diversas de malditismo. Pero luego ellos llegaron más lejos, fueron mucho más allá de lo que supuso ya en sí la famosa película…”

Esto ayudó a que en torno a ellos se creara una historia casi legendaria y que provocaran una especial fascinación para toda una generación. “Todo personaje tiene leyenda, y los Panero –indica Villena- no son una excepción. Lo mejor es que todos supieron estar a la altura o caída de sus propias leyendas. Y es evidente que hay mucha verdad en ellas”.