Leemos más, pero la competencia lectora sigue siendo una asignatura pendiente

El Barómetro de Hábitos de Lectura 2025 confirma el aumento del interés por los libros, mientras se evidencian dificultades de comprensión lectora en menores

La Fundación José Manuel Lara impulsa proyectos educativos para el fomento de la lectura como herramienta de transformación social

El aumento del hábito lector en España no se traduce siempre en mejores resultados en la competencia lectora. Así lo refleja el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2025, cuyos datos positivos contrastan con los persistentes problemas de comprensión lectora en la infancia y adolescencia, un reto educativo que sigue condicionando la igualdad de oportunidades.

El estudio sitúa en el 66,2 % el porcentaje de población que lee libros en su tiempo libre, una cifra que asciende al 71,2 % si se suman quienes leen por trabajo, estudios o cómic. Estos datos confirman una tendencia positiva y sostenida en los últimos años y reflejan que la lectura se afianza como una de las principales actividades de ocio en España.

Sin embargo, desde la Fundación José Manuel Lara se advierte de una paradoja preocupante: este crecimiento del hábito lector en la población adulta no se traduce automáticamente en una mejora de la competencia lectora en la infancia y la adolescencia. Estudios como el I Informe de Situación de la Comprensión Lectora en España revelan que más del 50 % del alumnado de Primaria presenta niveles de comprensión lectora por debajo de los estándares deseables, y evaluaciones internacionales como PIRLS confirman el retroceso en comprensión lectora en los últimos años.

“Leer más no siempre significa leer mejor. Los datos del Barómetro son una excelente noticia para la cultura, pero no pueden ocultar una realidad educativa preocupante: muchos escolares tienen dificultades reales para comprender lo que leen”, señala el director general de la Fundación José Manuel Lara, Pablo Morillo Pérez.

El propio Barómetro de Hábitos de Lectura 2025 revela además que la frecuencia y la profundidad de la lectura siguen siendo desiguales desde edades tempranas. Aunque el porcentaje de población lectora crece, el estudio muestra que una parte significativa de los lectores lo hace de manera esporádica y que el tiempo dedicado a la lectura no siempre se consolida como una práctica regular en la infancia y la adolescencia. Esta realidad pone de manifiesto que el reto no es solo que los menores lean, sino que lo hagan con acompañamiento, continuidad y sentido educativo, claves para desarrollar una comprensión lectora sólida.

Desde la Fundación se subraya que la brecha lectora se concentra especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad social, donde faltan referentes lectores, acompañamiento familiar y recursos educativos estables. “Ahí es donde se juega el futuro. No basta con fomentar el hábito lector de forma general; es imprescindible acompañar a los menores, enseñarles a comprender, a interpretar, a pensar y a construir pensamiento crítico a través de los libros. La lectura debe convertirse en una herramienta de igualdad, no en un factor más de desigualdad”, añade Morillo.

En este sentido, la Fundación José Manuel Lara desarrolla programas específicos de intervención educativa como LEER+, centrados en el acompañamiento lector personalizado, el voluntariado educativo y la mejora directa de la competencia lectora en edades tempranas. “El verdadero reto no es solo que haya más lectores, sino que haya mejores lectores. Menores que entiendan lo que leen, que disfruten leyendo y que puedan usar la lectura como una herramienta para aprender, crecer y construir su futuro. Ahí es donde la lectura se convierte en transformación social”, concluye Pablo Morillo Pérez.

La Fundación José Manuel Lara reafirma así su compromiso con una lectura que no sea solo un hábito educativo y cultural, sino una palanca real de igualdad educativa, cohesión social y oportunidades para la infancia y la adolescencia.