La esperada recopilación del conjunto se ofrece por primera vez bajo el título de La novela de Doñana
Las narraciones del autor onubense exploran la parte menos conocida de la historia del espacio bajoandaluz
Transmitidos por la memoria oral, las historias y personajes retratan el lado humano de la mítica geografía

‘La novela de Doñana’
Juan Villa
Veinte años después de la publicación de la entrega inaugural del ciclo, la novela Crónica de las arenas, Juan Villa reúne en este volumen buena parte de los relatos referidos al territorio de Doñana, abordados por el narrador en una serie de obras que se han convertido en referencia ineludible para los interesados en su paisaje, su historia y sus gentes. A la reedición de la mencionada Crónica, con su memorable recreación de la frustrada aventura repobladora en el oscuro tiempo de la autarquía, se suman la brillante novela corta Los almajos, muy vinculada a la anterior, y tres relatos que comparten con ambas el espacio y algunos personajes, como partes de una obra mayor —la “novela de Doñana”— que se presenta aquí en su edición definitiva.
Caballero Bonald: “Yo siempre he pretendido crear una visión de Doñana más o menos vinculada a un enfoque mítico, mientras Juan Villa ha elaborado una minuciosa y apasionante versión de su realidad histórica”.
Entrevista con el autor
—El título general que le ha puesto al ciclo recuerda el ya clásico de Giorgio Bassani para sus novelas y relatos de Ferrara.
—Sí. Como en el ciclo de Bassani, mis relatos comparten espacio, tiempo y personajes. Su mundo y el mío, su tono narrativo y el mío están emparentados, son deudores de una sociedad en ruinas, de una mala época hija de las ideologías totalitarias que enfangaron Europa a lo largo de gran parte del siglo XX.
—La recopilación coincide con los veinte años de la primera edición de Crónica de las arenas, también en la Fundación Lara.
—Crónica de las arenas es el germen de toda mi obra posterior. En ella se define el ámbito de las acciones y su intención general: recuperar un mundo que se extingue, las formas de vida de unos hombres y mujeres destinados al olvido
—Esa primera novela retrata muy bien lo que el prologuista Delibes de Castro llama los “sueños redentores” del primer franquismo en la comarca.
—Así es, la novela trata de ser un espejo de la España de la época. Los personajes y las acciones muy bien se podrían haber dado en cualquier punto de la geografía peninsular en aquellos años: un retrato de la autarquía de los tres primeros lustros de la posguerra.
—¿En qué cree que radica la singularidad y el carácter genuino de su literatura, a los que se refiere el epiloguista Díaz Trillo?
—Pienso que es difícil para un autor contestar esa pregunta, quizás el haber intentado —no sé si conseguido— hablar de una época desde abajo, desde las vidas y milagros de unos seres confundidos en unos tiempos convulsos cuyas razones los sobrepasaban y hacerlo desde mi origen y pertenencia a ese paisaje, con una voz que he querido propia y ajustada a mi propósito.
—Ha afirmado que la novela corta Los almajos, muy relacionada con Crónica de las arenas, es la obra que prefiere entre las suyas.
—Los almajos es una especie de hijo aventajado de Crónica. Sin salirse del mismo ámbito y los mismos conflictos, conforma un retrato más expresivo de la historia, más fuerte, cercano quizás a lo que los griegos entendían por tragedia, y debido también al hecho de su propia brevedad, soy amante de lo breve. Además de que está inspirada en la historia de uno de los hermanos de mi abuela, de su familia en general.
—Frente a otras recreaciones literarias, sus libros ponen el foco en la vida de la gente, de los pobladores de la zona.
—En realidad los pobladores de la zona no son más que hombres y mujeres, los mismos hombres y mujeres que se pueden dar en cualquier parte. Sus sentimientos, sus conflictos, sus necesidades no dejan de ser universales, creo que pueden ser reconocibles por cualquier lector sea de donde sea.
—Explica que hay una especie de divisoria, ¿de qué modo se agrupan sus obras en relación con la geografía de Doñana?
—El espacio que va desde el Guadalquivir a la Ría de Huelva es geográfica y culturalmente el mismo, pero la historia los ha tratado de manera diferente. La parte vecina al Guadalquivir siempre fue un coto de caza para la aristocracia primero y para la alta burguesía después, eso le da un prestigio del que carece la zona vecina a la ría de Huelva, tomada por la soledad y el abandono, tanto que nunca tuvo nombre, no era más que un conglomerado de cotos de usos oscuros. En cierta medida es ese el perfil que hoy mantiene.
—¿Tiene en proyecto reunir el resto de su obra referida al espacio?
—Espero que pronto pueda aparecer el resto de relatos de Doñana, los referidos a la zona vecina al Guadalquivir, una zona más despoblada pero que ha mantenido formas de vida ancestrales, más auténticas, de lo que Doñana fue durante siglos; tanto El año de Malandar como Voces de La Vera y Mal tiempo reflejan esa otra cara, quizás más conocida y relatada, de un desmesurado espacio natural en permanente transformación geológica y cultural.
el autor
Juan Villa (Almonte, Huelva, 1954) es licenciado en Filosofía y Letras e investigador del paisaje en la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad Hispalense. Ha publicado las novelas Crónica de las arenas (2005), El año de Malandar (2009), Los almajos (2011), Voces de La Vera (2018), Mal tiempo (2023) y El complejo de Lumumba (2024), así como la colección de relatos La mano de Dios (2016). Es coautor de los ensayos Historia portátil de Doñana (2019) y El Rocío antes del alba (2021). Ha participado en los volúmenes colectivos Doñana en la cultura contemporánea (2006), Doñana: los hitos del mito (2010) y Anatomía de La Vera (2016), entre otros. Es autor también de dos compilaciones de artículos: Doñana, las otras huellas (2013) e Impresiones (2020).

FUERA DE COLECCIÓN
La novela de Doñana
Juan Villa
Distribución: 01/04/2026
EAN: 9788419132840
Código: 10397109
15 x 23 cm / 352 pp
PVP: 19,23 / 20 euros
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