«Italo Calvino parecía estar algo olvidado. Había que recuperar su figura y su obra para un público más amplio»

«Italo Calvino parecía estar algo olvidado. Había que recuperar su figura y su obra para un público más amplio»

‘Italo Calvino. El escritor que quiso ser invisible’, del profesor, escritor e investigador gaditano Antonio Serrano Cueto, consiguió el Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías

«Descataría de él su naturaleza curiosa y su espíritu indagador, motor de la evolución, la variedad y el carácter experimental de su obra»

El Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2020, que conceden la Fundación Cajasol y la Fundación José Manuel Lara, ha recaído en esta nueva edición en un trabajo excepcional, ya que estamos ante la primera biografía española sobre la figura y la obra del escritor italiano Italo Calvino, uno de los grandes fabuladores europeos del siglo XX. La obra ‘Italo Calvino. El escritor que quiso ser invisible’ es un trabajo del profesor, escritor e investigador gaditano Antonio Serrano Cueto. El jurado -compuesto por Nativel Preciado, Antonio Cáceres, Jacobo Cortines, Alberto González Troyano, Ignacio Fernández Garmendia, Joaquín Pérez Azaústre y el desaparecido Rafael Valencia (a quien aprovechamos para rendir homenaje y recordar su decidido apoyo a este premio)- destacó el carácter ejemplar de una exploración que “analiza la evolución del autor en el contexto de su tiempo, su perfil humano e intelectual”.

Italo Calvino (1923-1985) solía decir que de un escritor sólo cuentan sus obras, pues lo biográfico carece de interés. Sin embargo, su producción literaria se encabalga en su vida hasta tal punto que a menudo ambas corren como un solo cuerpo. Y su figura y su obra son objetos de estudio del profesor Antonio Serrano Cueto, que nos presenta este excepcional trabajo que pasa revista a su narrativa de posguerra, espejo de su experiencia como partisano en los montes de Liguria y de su compromiso político en las filas del PCI, pero también se acerca a otro Calvino, al que asomó pronto para demostrar que un mismo autor podía alumbrar partos de otra naturaleza. Era “Italo el fantasioso”, cuya visión del mundo como un entramado de símbolos encarnó en sus novelas del ciclo heráldico- fantástico y en el maravilloso ramillete de las ciudades invisibles.

Esta metamorfosis no puede desvincularse de su evolución política, también ligada a sus estancias en Estados Unidos y sobre todo el París de los años 60 y 70, crisol de variadas escuelas. Aquí halló las posibilidades combinatorias y lúdicas del lenguaje, y su mirada fue volviéndose más analítica, científica y descriptiva. Escritor prolífico, ave Fénix que moría y renacía entregándose a cada desafío en cuerpo y alma, Italo Calvino merecía una biografía en español que trazara la rica complejidad de su vida y su obra.

  • ¿Cómo surge la idea de presentar este libro al Premio Antonio Domínguez Ortiz?
  • Conocía el premio porque dos ganadores de ediciones anteriores, Antonio Rivero Taravillo y José Manuel García Gil, son amigos. Por otra parte, en el mercado editorial español es muy difícil publicar una biografía, salvo que sea, como es el caso, fruto de un premio. Es obvio que el prestigio de la Fundación Lara y su catálogo influyeron en la decisión.
  • ¿Cuándo y por qué se produce su acercamiento a la figura y obra de Italo Calvino?
  • Como indico en el prólogo, la primera vez que leí a Calvino fue en los años ochenta del siglo pasado, quizá siendo estudiante de Bachillerato. Leí El barón rampante. Ya no recuerdo, pero es posible que fuese la sugerencia de un amigo o de un profesor. Aquella novela me gustó tanto, que poco después leí las otras dos que integran el ciclo heráldico: El vizconde demediado y El caballero inexistente. A esta trilogía se sumó, para cautivarme del todo, la que quizá sea su obra más bella: Las ciudades invisibles. Pasaron los años y volví a Calvino con Por qué leer a los clásicos y Seis propuestas para el próximo milenio, dos libros que recogen no sólo sus gustos literarios, sino también su poética. Ya no paré de leer el resto de su obra y en 2008 comencé a recopilar datos para la biografía. 
  • ¿Qué explicación encuentra a que no hubiera ninguna biografía española sobre Italo Calvino?
  • En España no existe una tradición biográfica, como sucede, por ejemplo, en la literatura inglesa. Como he dicho al principio, se trata de un género que provoca escaso atractivo entre los editores, ya que no es un tipo de lectura muy demandada por los lectores. En España hay italianistas que han publicado el perfil biográfico de Calvino, pero se trata de datos genéricos como complemento de estudios críticos sobre su obra. A todo ello cabría añadir que, salvo en estos círculos académicos, Calvino parece estar algo olvidado. Uno de los objetivos de este libro es recuperar su figura y su obra para un público más amplio. 
  • ¿Qué destacaría de su complejo perfil biográfico?
  • Su carácter tímido, su aversión por los actos públicos en los que tuviera que hablar sin leer. También su voracidad como lector y su extraordinaria capacidad para proponer finos análisis de sus lecturas, tarea esta que ejercitó durante décadas en la editorial Einaudi. Y de modo especial su ateísmo y su compromiso político con la izquierda italiana de posguerra, debidos a la educación que recibió de sus padres. Merecen destacarse su naturaleza curiosa y su espíritu indagador, motor de la evolución, la variedad y el carácter experimental de su obra.
  • ¿Cree que hay que separar al Italo Calvino persona del Calvino personaje, del escritor? ¿Qué opinión le merece que algunos intelectuales sean denostados ahora porque su perfil biográfico ‘no está a la altura’?
  • El asunto es peliagudo. No se puede separar lo que constituye un mismo cuerpo: autor y obra. Menos aún en el caso de Calvino, que vivía para la literatura. Ahora bien, llegado el momento de valorar crítica y estéticamente una obra (literaria, artística, musical…), ha de tenerse mucho cuidado con no caer en anacronismos y prejuicios políticos o morales. Vivimos una época de revisionismo histórico y cultural impuesto por el marchamo, peligrosísimo, de lo políticamente correcto. Pero lo «juzgable» desde la perspectiva cultural es la obra, no si el autor era un energúmeno o un angelito. Esa es otra esfera. ¿Acaso alguien sería hoy tan botarate de condenar la Eneida de Virgilio con el argumento de que servía a la propaganda imperialista de Augusto? Se da además la circunstancia de que creadores de vida intachable han producido una obra mediocre, mientras que otros con sombras y reprobable moral han dado a luz obras maestras. 
  • De su obra, prolífica y excepcional, ¿qué título recomienda a quien quiera acercarse por primera vez a sus libros?
  • Para leer a Calvino por primera vez, sin duda sus novelas fantásticas, la citada trilogía Nuestros antepasados, compuesta por El barón rampante, El vizconde demediado y El caballero inexistente. Igualmente podría ser un buen inicio Las ciudades invisibles y Marcovaldo.