Diego Vaya presenta en el CICUS su novela premiada ‘Al final de las voces’

El autor sevillano compartió con los lectores las claves de una obra reconocida con el XLV Premio Felipe Trigo en un encuentro celebrado junto a Jaime Galbarro e Ignacio F. Garmendia

El escritor Diego Vaya presentó en el CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) su novela Al final de las voces, galardonada con el XLV Premio Felipe Trigo. El encuentro reunió a lectores y asistentes en una conversación sobre el proceso de escritura, la memoria y la construcción narrativa de la obra.

Durante el acto, el autor dialogó con Jaime Galbarro García, profesor de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Sevilla, e Ignacio F. Garmendia, editor de la Fundación José Manuel Lara. La conversación permitió profundizar en las claves literarias de una novela que supone el debut narrativo de Diego Vaya tras una consolidada trayectoria en la poesía y el relato breve.

El jurado del Premio Felipe Trigo destacó en su fallo una propuesta narrativa que combina distintos registros —de la novela negra a la histórica y la psicológica— y construye una atmósfera de tensión sostenida con incursiones en lo inquietante.

Al final de las voces se articula en torno a la desaparición de Claudia Nuba, una joven estudiante de periodismo en la España de los años setenta, y a la investigación que ella misma había iniciado sobre la muerte de su tío. A partir de este punto de partida, la novela despliega un relato fragmentario que alterna testimonios, documentos y distintas voces narrativas, configurando una especie de expediente abierto en el que cada hallazgo amplía y, al mismo tiempo, complica la comprensión de los hechos.

La obra plantea así una reflexión sobre los límites del conocimiento y sobre la imposibilidad de reconstruir el pasado de forma completa. Lejos de ofrecer una verdad cerrada, la narración avanza a través de versiones parciales, silencios y contradicciones, situando al lector ante una realidad en constante desplazamiento.

En este contexto, los espacios adquieren una dimensión simbólica que refuerza la tensión narrativa. La mina, eje central del relato, funciona como imagen de lo oculto: un lugar donde se acumulan secretos, culpas y restos de una historia que permanece enterrada y que se resiste a ser plenamente revelada.

Durante la presentación, Diego Vaya señaló que “uno de los temas centrales de la novela es la imposibilidad de conocer la verdad”, subrayando que los personajes reconstruyen el pasado a partir de fragmentos sin alcanzar nunca una versión definitiva de los hechos.